La evaluación de riesgo es el segundo paso de la diligencia debida: valorar el riesgo de deforestación de cada entrega según el país o región, el proveedor y la complejidad de la cadena. El objetivo es alcanzar un riesgo insignificante.
Tras recopilar los datos (paso 1), el operador debe analizarlos para determinar si existe riesgo de que el producto proceda de superficies deforestadas.
¿Qué factores se valoran?
- El país o región de producción y su clasificación de riesgo (evaluación de países)
- El proveedor y la fiabilidad de sus datos
- La complejidad de la cadena de suministro
- La calidad de las coordenadas geográficas de las superficies
¿Cuál es el objetivo?
El objetivo es llegar a un riesgo insignificante. Si la evaluación no alcanza ese nivel, el operador debe aplicar medidas de mitigación —por ejemplo, recabar más datos o solicitar pruebas adicionales— hasta que el riesgo sea insignificante. Solo entonces puede comercializar el producto.
Relación con la evaluación de países: la evaluación de países de la UE clasifica los países por nivel de riesgo y es uno de los principales puntos de partida de la evaluación de riesgo. En países de bajo riesgo, la diligencia debida puede ser simplificada.
Los tres pasos de la diligencia debida
La evaluación de riesgo es el paso intermedio entre la recopilación de datos y la mitigación del riesgo. Forma parte de un proceso de tres fases que conduce a la declaración de diligencia debida. Encontrará el proceso completo en la página de diligencia debida.